SOBRE BEATRIZ

Beatriz Jortega

¡Buenas! Mi nombre es Beatriz, y quiero contarte por qué estoy aquí, empezando por el final.

Hace unos años decidí dejar mi familia, mis amigos y mi país para descubrir otras formas de hacer arte y de vivir. Desde que nací había viajado y vivido en el extranjero aunque esta vez fue diferente. En esta experiencia salí a estrellarme con mucha verdad. ¿Te suena? Seguro que sabes de lo que te hablo.

 

Empecé desde abajo, pues quería saber hasta dónde yo era capaz de llegar con mi experimento. ¿Qué quería comprobar? Pues fácil: si alguien como yo tenía un hueco en el mundo.

Y tanto que lo había, pero yo llevaba años buscando cómo encajar en ese hueco.

¿Conoces a alguien que siempre tenga alguna idea nueva en su cabeza, o que se entusiasme con aspectos aparentemente insignificantes? Seguro que conoces personas que se hagan preguntas a menudo o que pasen algún tiempo soñando por ahí arriba… Yo era un poco así.

Con 6 años empecé a pintar y más tarde a estudiar música, pero no me decanté por el arte hasta que con 19 me salí de la carrera de Psicología para matricularme en Bellas Artes. Antes había pasado por depresión y ansiedad, ya que había intentado encajar en un lugar que no estaba hecho para mí. 

Al llegar a la carrera descubrí que aquello tampoco era lo que estaba buscando ya que lo mío nunca ha sido el sistema de educación clásico. Aun así cursé mis estudios y fundé mi primera marca a los 21. ¿Por qué te cuento todo esto? Porque aprendí que puedes ser lo que quieras y como quieras si sigues a tu corazón.

Seguir una pasión, un sueño, no es fácil, pero es mucho más difícil vivir en una jaula sabiendo todo lo que te pierdes ahí afuera.

Conocí a personas de todas las nacionalidades, culturas, edades…; y trabajé en museos y galerías de arte internacionales. También llevé a cabo mi obra artística y sobretodo aprendí que con el hueco hecho no se nace, el hueco se hace.

Por todo eso escribí «Somos arte», porque lo que hice en este camino fue entender que estábamos muy engañados, sobretodo en el entorno artístico. Desde el principio nos dicen lo difícil que es ser artista, o que hay que tener mucha suerte para vivir del arte. También nos hacen creer que no cualquiera tiene talento o que dedicarse al arte es sinónimo de malvivir. Entonces decidí cerrar mi etapa en el extranjero para empezar a transmitir todo lo que había aprendido no sólo allí, sino a lo largo de mis años de estudio y de experiencia con alumnos y con personas de todo el mundo.

Son muchas las etiquetas con las que alguien que siente el gusanillo del arte se encuentra desde un principio, y también con las que los artistas conviven. Pero por suerte comprendí que esas etiquetas están ahí por algo, aunque no para algo positivo precisamente. El arte pertenece al ser humano desde nuestros inicios. Forma parte de nuestro desarrollo intelectual y hay estudios que lo relacionan con la aparición del lenguaje. Diferente sería entrar a hablar del sistema del arte y de sus cúpulas, pero no es de eso de lo que vengo a hablarte.

En la búsqueda de estas verdades hay mucho trabajo, estudio y experiencia. Han sido años de ensayos y error, y de apuestas que no siempre han salido airosas, pero todo me ha permitido reafirmarme en que el arte está dentro de ti y de mí, está ahí afuera y está aquí dentro, porque la vida en sí es una obra de arte.

 

¿Me acompañas en este camino?